PRÓDICO

PRÓDICO
Pródico venía de la isla de Ceos, en el Egeo. Los habitantes de esta isla tenían fama
de ser inclinados al pesimismo, y a Pródico se le atribuyó la tendencia de sus
paisanos, pues en el diálogo pseudoplatónico titulado Axíoco se le presenta como
convencido de que la muerte es deseable porque nos libra de las calamidades de la
vida. Temer la muerte es irracional, puesto que no afecta ni al vivo ni al muerto —al
primero, porque mientras se vive aún no existe la muerte, y al segundo porque
entonces no existe ya él y nada le puede afectar—21. La autenticidad de esta
observación no es muy segura.
Lo más notable de Pródico es tal vez su teoría sobre el origen de la religión. Sostiene
que, al principio, los hombres adoraron como a dioses el sol, la luna, los ríos, los lagos,
los frutos, etcétera; en otras palabras, las cosas que les eran útiles y las que les
servían de alimentos. Y pone el ejemplo del culto al Nilo en Egipto. A esta fase
primitiva siguió otra en la que los inventores de las varias artes —de la agricultura,
de la viticultura, de la metalurgia, y así sucesivamente— fueron adorados como los
dioses Deméter, Dionisio, Hefesto, etcétera. Según esta manera de ver la religión, las
plegarias serían —pensaba él— superfluas; y parece que sobre este particular tuvo
algunas dificultades con las autoridades de Atenas.22 Pródico, lo mismo que
Protágoras, fue célebre por sus estudios lingüísticos23, y escribió un tratado sobre los
sinónimos. Al parecer, sus maneras de expresarse eran muy pedantes.24
(Zeller observa:25 «Aunque Platón suele tratarle con ironía, no obstante, hablan en
favor suyo el hecho de que, en algunas ocasiones, Sócrates le envió alumnos
recomendados (Teeteto, 151 b), y el de que su ciudad natal le confió repetidamente
misiones diplomáticas (Hip. may., 282 c)». Lo que ocurre es que Zeller parece que no
ha entendido bien ese pasaje del Teeteto, pues los jóvenes que Sócrates enviaba a
Pródico eran aquellos que advertía que junto a sí no habían quedado «preñados» de
pensamientos. Entonces se los mandaba a Pródico, para que en su compañía dejaran
de ser «estériles».)